Dra. Evelyn Alba
cambios íntimos y recuperación después del parto
Ginecología regenerativa

Después del parto, mi zona íntima no se siente igual. ¿Es normal?

8 de octubre de 2026

Después del parto, mi zona íntima no se siente igual. ¿Es normal?


Después de un parto es evidente que el cuerpo necesita tiempo para recuperarse. Hablamos del cansancio, de la lactancia, del sueño, de volver poco a poco al ejercicio…


Pero hablamos bastante menos de qué pasa con nuestra vulva, nuestra vagina y nuestra sexualidad después de tener un bebé.


En consulta muchas mujeres me lo explican de una manera muy sencilla:


“Desde que tuve a mi hijo, ahí abajo no me siento igual.”


Y cuando empezamos a hablar, ese “no me siento igual” puede significar muchas cosas: sequedad, dolor durante las relaciones, una cicatriz que tira o molesta, escapes de orina, menos sensibilidad, sensación de que la vagina está más abierta o simplemente no reconocer del todo su zona íntima.


¿Puede haber cambios después de un parto? Por supuesto.


Pero una cosa es necesitar tiempo para recuperarse y otra muy diferente es asumir que “como he tenido hijos, ahora esto es así”.


¿Qué puede cambiar después del parto?


El embarazo ya supone un cambio importante para el suelo pélvico, y el parto puede añadir otros cambios en los músculos y tejidos de la vulva, la vagina y el periné.

Y no hay dos pospartos iguales.


No es lo mismo un parto vaginal sin lesiones que haber tenido una episiotomía, un desgarro importante o un parto instrumental.


Durante los primeros meses podemos encontrarnos con:

  • sequedad vaginal;
  • dolor o molestias durante las relaciones;
  • escapes de orina;
  • sensación de presión o pesadez;
  • una cicatriz que molesta o tira;
  • sensación de mayor amplitud vaginal;
  • cambios en la sensibilidad;
  • disminución del deseo sexual.

Y aquí las hormonas también tienen mucho que decir.


Si estás dando el pecho, los niveles de estrógenos pueden mantenerse bajos. Esto puede hacer que los tejidos estén más secos, haya menos lubricación y que unas relaciones que antes no dolían ahora resulten incómodas.

“Me dijeron que era normal porque había tenido un parto”


Esta frase la escucho muchísimo.


Hay cosas que son frecuentes después de un parto. Pero frecuente y normal no siempre significan lo mismo.

Que muchas mujeres tengan pérdidas de orina después de tener hijos no significa que tengamos que asumirlas para siempre.


Lo mismo ocurre con el dolor durante las relaciones.

O con una cicatriz que sigue molestando.

O con esa sensación de que “algo ahí abajo no ha quedado igual”.

Si está afectando a tu día a día, a tus relaciones sexuales, al ejercicio o a cómo te sientes con tu propio cuerpo, vale la pena valorarlo.


¿Por qué me duelen ahora las relaciones?


Esta es una de las consultas que veo con frecuencia y la respuesta no siempre es la misma.

A veces encontramos sequedad, especialmente durante la lactancia.

Otras veces el problema está en una episiotomía o un desgarro que ha dejado una cicatriz dolorosa.

También podemos encontrarnos con un suelo pélvico excesivamente tenso, cambios en la entrada vaginal o varias cosas a la vez.


Por eso, ante un dolor durante las relaciones, no me gusta quedarme simplemente en “usa lubricante”.


El lubricante puede ayudar, claro. Pero si el dolor persiste, quiero saber por qué te duele.

Porque dependiendo de la causa, el tratamiento será completamente diferente.


“Siento que estoy más abierta”

También puedes decirlo.

Puede parecer una tontería, pero algunas mujeres tardan mucho en consultar por esto porque les da vergüenza explicarlo o piensan que es una consecuencia inevitable del parto.

Después de un parto pueden existir cambios en el suelo pélvico, el periné y la entrada de la vagina que hagan que la sensación sea diferente, tanto en el día a día como durante las relaciones.

Y aquí tampoco existe un tratamiento para todas.


Puede ser necesaria rehabilitación del suelo pélvico. Puede haber una cicatriz que necesitemos tratar. Puede existir un problema en los tejidos o un cambio anatómico que merezca una valoración específica.


Primero miro, exploro y entiendo qué ha cambiado. Después hablamos de qué podemos hacer.


Entonces, ¿cuándo debería consultar?


No hay una fecha en el calendario en la que tu cuerpo tenga que estar exactamente igual que antes.

Y, de hecho, quizá no vuelva a ser exactamente igual. Has pasado por un embarazo y un parto.

Pero si después de ese periodo de recuperación sigues teniendo dolor, pérdidas de orina, una cicatriz que molesta, presión, sequedad importante o simplemente sientes que algo no funciona como debería, no tienes que esperar años para preguntar.


Y mucho menos pensar que no tiene solución porque eres madre.


Siempre digo algo parecido en consulta:


Haber tenido hijos puede cambiar tu cuerpo. No significa que tengas que acostumbrarte a vivir con dolor, incontinencia o molestias.

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