Cuando algo ha cambiado en tu anatomía íntima o te produce molestias, el primer paso es entender qué ocurre.
El tamaño o la asimetría de los labios menores, el exceso de tejido alrededor del clítoris, los cambios después del parto, las cicatrices o determinadas alteraciones de la entrada vaginal y del periné pueden producir molestias, roce, dolor durante las relaciones sexuales o cambios funcionales.
Muchas pacientes llegan a consulta preguntando directamente por una labioplastia o una vaginoplastia. Sin embargo, el nombre del procedimiento no siempre corresponde al problema que realmente existe.

Puedes consultar si presentas:
“No existe una medida ni una anatomía vulvar que determine por sí sola la necesidad de cirugía. La indicación depende de tus síntomas, tu anatomía y de aquello que quieras mejorar.”
“Vaginoplastia” es un término que muchas pacientes utilizan para describir diferentes cambios de la vagina, la entrada vaginal o el periné.
Algunas mujeres consultan porque después de un parto, una episiotomía, un desgarro o con el paso del tiempo perciben una mayor amplitud vaginal, cambios en la entrada de la vagina, molestias durante las relaciones sexuales o una anatomía diferente a la que tenían previamente.
Pero no todas las pacientes que preguntan por una vaginoplastia necesitan el mismo procedimiento.
Durante la exploración puedo determinar qué estructuras están afectadas y si existe indicación de una perineoplastia, introitoplastia, vaginoplastia, reparación de la pared vaginal anterior u otro procedimiento reconstructivo, de forma aislada o combinada.
Permite corregir el exceso, asimetría o determinadas alteraciones de los labios menores cuando existe una indicación individualizada.
Puede realizarse cuando existe exceso o distribución irregular del tejido del capuchón clitorídeo, sola o asociada a una labioplastia.
Permite reconstruir el cuerpo perineal cuando existen alteraciones anatómicas, cicatrices o cambios relacionados, por ejemplo, con traumatismos obstétricos.
Está dirigida a reconstruir la entrada vaginal cuando su anatomía se ha modificado y esto produce síntomas o alteraciones funcionales.
En pacientes seleccionadas puede ser necesario actuar sobre estructuras vaginales además del periné y el introito.
Cuando existen varias alteraciones después del parto, la cirugía puede combinar diferentes procedimientos según los hallazgos.
Puede estar indicada ante cicatrices, alteraciones anatómicas o cambios producidos por determinadas enfermedades vulvares.
Antes de indicar cualquier procedimiento valoro la anatomía, los síntomas, los antecedentes y aquello que la paciente desea mejorar. La planificación quirúrgica busca evitar resecciones innecesarias y preservar la sensibilidad y las estructuras anatómicas relevantes. La técnica se adapta a cada paciente.
Me explicas qué te molesta o qué ha cambiado y realizo una exploración dirigida.
Identifico qué estructuras están implicadas y si realmente existe una indicación quirúrgica.
Te explico qué puede corregirse, qué procedimiento propongo y también qué limitaciones tiene la cirugía.
Realizo el procedimiento adaptándolo a tu anatomía y a la reconstrucción necesaria.
Controlamos conjuntamente la cicatrización y la evolución durante los meses posteriores.

Valoración presencial con la Dra. Evelyn Alba · Barcelona
Los primeros días es habitual presentar inflamación, sensibilidad, pequeños hematomas o manchado.
Generalmente recomiendo 2–3 días de actividad tranquila, aunque la recuperación depende del procedimiento realizado y de cada paciente.
La actividad se recupera progresivamente.
El resultado no debe juzgarse durante las primeras semanas. La inflamación disminuye progresivamente y el resultado se valora de forma más estable alrededor de los 3 meses.
Si algo te produce molestias o has notado cambios en tu anatomía íntima, puedo valorar qué está ocurriendo y explicarte qué opciones existen.